lunes, 25 de abril de 2011

LA LEGIÓN DEL ÁGUILA



Por Pilar Alberdi


Tarde de película en los multicines de Vélez Málaga, en una primavera todavía fresca, y en un centro comercial con las persianas de sus tiendas cerradas, salvo las de las cafeterías y restaurantes.

Aunque la puntuación otorgada a la película La legión del águila del director Kevin Macdonald era bastante alta; por aquí y por allá, surgían pinceladas desvirtuando su fortaleza escénica por la pequeñez de las batallas. Pero no fue eso lo que me sorprendió, sino que se la situase como una historia juvenil, porque no había escenas de sexo, ni tan siquiera un enamoramiento. Cierto es que la escritora Rosemary Sutcliff (1920-1992), escribía para adolescentes y jóvenes allá por 1954, fecha en la que data la obra que dio origen a este película. Pero me parece que en nada desmerece a la historia el hecho de que no haya una mujer de por medio, personaje que se hubiese podido incluir en el guión. En cuanto al resto de elementos propios del género épico, las dosis de crueldad a las que puede llegar el ser humano están tan visibles o contadas en esta película, como en cualquier otra para adultos.

Estamos ante una historia que puede llegar a ser todo lo real que uno crea, puesto que Roma se encargó de no dejar por escrito cuál fue el verdadero fin de la IX Legión, llamada en sus comienzos, de Hispania, pues tal fue la deshonra en perderla.

Si nos limitásemos a contar el argumento podríamos decir que el joven centurión Marcus Aquila (el actor Channing Tatum) en compañía de su esclavo britano Esca (Jamie Bell) emprenden un viaje para recuperar el estandarte de la IX Legión en las tierras del norte de Britania. Este estandarte es un águila de oro. Pero si queremos entender la historia al completo, diremos que el joven centurión va en busca del águila perdida por su padre, quien dirigía la IX Legión, para restablecer el honor familiar y personal. Este tema del honor no sé hasta qué punto puede resultar hoy importante para muchas personas, pero toda la tradición griega y latina está impregnada por el, y por supuesto su literatura, y me atrevería a decir que hasta el pasado siglo seguía teniendo vigencia.

Desde el punto de vista psicológico, lo que podemos aprender en esta película, es como la «deshumanización de los otros» permite su «cosificación». Desgraciadamente, la historia de la humanidad se encarga de decirnos, que el hombre siempre aplica la misma fórmula.
Los desmanes más terribles siempre suceden en luchas entre grupos. Cuando se han realizado experimentos de este tipo a nivel psicológico, se llegó incluso a tener que abandonar el experimento por los grados de crueldad alcanzados por las personas participantes, que unos días antes habían sido elegidas, por su carácter pacífico y equilibrado. Otra clase de experimentos ha demostrado que lo que diga una autoridad se acata, especialmente si hay varias personas presentes que la dan por valida. No en vano, lo que la psicología moderna ha descubierto, ya lo sabían los griegos y romanos que apelaban en su retórica a una autoridad para dar más fuerza a sus palabras. Llegado el caso, se puede apelar a una autoridad inexistente, llega a decir Shopenhauer, en el siglo XIX, contando para ello con la ignorancia de los presentes en el dominio de una determinada materia.

En la Legión del Águila, los dos jóvenes personajes que tienen que hacer este camino son partes de dos grupos enfrentados, pero se valorarán como personas porque ambas han conocido el dolor de la deshonra, y tienen «palabra de honor». Qué antiguo me suena esto después de escribirlo, pero es que para las personas que hoy tenemos más de 50 años, la palabra honor tuvo en nuestra niñez un fuerte significado. Aparecía en nuestros juegos, y se la podía leer en los periódicos y oír en los discursos. Nosotros éramos capaces de jurar por nuestro honor que no diríamos nada sobre el vidrio de la ventana que rompió fulanito, o que no delataríamos ese amor inmaculado e inocente de la niña de 9 años por el chavalillo de 10. Por honor, no delatábamos a un compañero que se estuviera portando mal en clase porque la delación era una de las cosas peor vistas. El que hacía algo mal tenía que reconocerlo, pero si no lo hacía, los demás nos callábamos, y eso solía suponer casi siempre un castigo a toda la clase que soportábamos estoicamente.

En grupo, ninguno de los dos jóvenes, a la hora de estar enfrentados, se habría detenido en dar la muerte al otro. Como personas en un camino y una tarea común, aprenderán a respetarse y a defenderse.

Históricamente, la grandiosidad del imperio impuesto por los romanos a los demás pueblos, se nos hará patente en ese largo muro llamado de Adriano, que fue quien lo mandó construir. Exáctamente, 117 kilómetros construidos en piedra con sus fuertes, fortines y fosos. Imaginemos la clase de lucha que se libraba, que obligó a la construcción de este muro. Imaginémos, al mismo tiempo, si podemos, la pobreza y la valentía de aquellas gentes, y lo poco que valía su vida. También cuán rápidamente pasaba alguien, de ser una persona libre entre los suyos, a ser un esclavo entre los otros.

Yo salí del cine con la sensación de haber estado en la grandiosidad de los paisajes de la antigua Britania, y en la desolación de aquellas vida.

En cuanto al tema y la forma de abordarlo, sé que he visto lo mismo en otras historias, pero la credibilidad de esta no disminuye en ningún minuto, y nos sentimos perseguidores y perseguidos según las ocasiones.

También queda claro en esta película, que el que no es fiel al grupo, el que pueda ponerlo en peligro, tiene los segundos de su vida contados.

Frente a los que eran obligados por las circunstancias de la historia a enfrentarse directamente, estaban los que vivían lejos, más allá incluso que la considerada retaguardia: los políticos, los que miraban los territorios sobre un plano del terreno, los que decidían hacia dónde se avanzaba y cuándo.
Resultan especiales los pocos diálogos que hay con estos y lo fácil que les resulta hablar del deshonor por la pérdida de una legión de 5000 hombres, frente al hijo del hombre que la dirigía, y que no duda en pensar que su padre fue leal a Roma, igual que lo fueron esas 5000 vidas, y que por eso debe ir a buscar el estandarte, y saber qué ocurrió realmente.

En definitiva: uno sale a gusto del cine.




Notas:
Para aquellos que deseen ampliar información sobre el tema histórico, les dejo dos enlaces. En el primero encontrarán información sobre el Muro de Adriano, construido hacia 122-130 dC. Pese a que los lugareños fueron utilizando los sillares para la construcción de sus propias viviendas, aún se sostiene en pie, especialmente en la zona de Northumberland, distrito de los lagos.
Este tema de los muros, y de la separación entre grupos es un legado histórico, y no hará falta que les ponga ejemplos ¿o sí? Que perviven hasta nuestros días. La construcción de muros no cesará...
En el siguiente enlace se puede leer la historia de la IX Legión, hasta donde los datos conservados por el Imperio Romano lo permiten.

El muro de Adriano.El muro de Adriano


Historia de la IX Legión, llamada de Hispania porque fue el primer lugar en el que actuó. Muchos años después desaparecería en Britania.
Historia de la IX Legión


Sobre la autora Rosemary Stucliff (1920-1992)aquí podrán encontrar una breve biografía y una relación de sus obras. Enlace

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